Se acerca el momento de despedir al otoño. La verdad es que el tiempo nos ha confundido bastante estos meses: demasiado calor, demasiado frío... Así que os traemos un libro que hemos encontrado en Internet, con el que podemos recordar muchas cosas de esta estación.
Falta poquito para que cambiemos de estación, y hoy os queremos enseñar nuestro rincón del otoño.
Para comenzar, lo primero que hicimos fue pedir ayuda a nuestras familias: teníamos que llevar al colegio hojas, frutos secos y frutos carnosos.
Con Laura habíamos hablado en clase sobre ellos, habíamos visto fotografías y vídeos de los frutos, de los árboles que dan esos frutos. Pero nada como poder tocarlos, verlos y olerlos de verdad.
A lo largo de estas semanas hemos ido llevando a clase muchas cosas.
El primer día, nos tocó comenzar a clasificar los frutos que habíamos llevado. Para eso tuvimos que ir haciendo montoncitos de los que eran iguales, y también ir colocándolos en las bandejas que habíamos llevado.
Cada vez que uno de nosotros llevaba algo a clase, lo mostraba a los compañeros en la asamblea, nos decía lo que era, con quien lo había cogido o comprado.
Después llegaba el turno de llevarlo a su sitio, y si no teníamos todavía de ese fruto, pues buscarle un hueco.
Cómo veis hemos conseguido una gran colección de frutos secos: orejones, pasas, higos secos, uvas pasas, ciruelas pasas, dátiles, piñones, avellanas, pistachos, nueces, bellotas, almendras, cacahuetes, castañas... Y también carnosos: caqui, membrillo, pera, manzana, granada, naranja, pomelo... También hemos llevado piñas, hojas, plantas aromáticas, corteza de árbol...
Con ellos hemos hecho juegos de reconocimiento, comparación, clasificación, numeración...
Hemos jugado a hacer la compra. Con la cesta del super, Laura nos iba pidiendo: dos castañas, una manzana, tres bellotas...
También hemos jugado a hacer "problemas"": la seño nos contaba una historia y nosotros teníamos que resolverla.
Por ejemplo: Iván tenía una castaña, y su amiga Daiana otra. ¿Cuántas castañas tenían en total?. Hemos descubierto como se van transformando, ya que en clase hemos tenido por ejemplo almendras y nueces tal y como se encuentran en el árbol.
Hemos descubierto que las castañas están cubiertas de pinchitos... Algunos suenan al moverlos, como los cacahuetes y las avellanas. ¡¡Qué sorpresa nos llevamos cuando abrimos un cacahuete y salieron...3!!
Y hemos descubierto sus colores, olores y texturas. También que algunos de los carnosos llevan hueso y otros no, que algunos sueltan mucho zumo cuando los cortamos y otros no tanto... Gracias a las hojas que hemos ido llevando hemos visto la gran diversidad que hay en cuanto a tamaño, forma y también colores. Y con ellas hemos recordado los colores del otoño.
Además, Laura trajo unas hojas de tela con las que jugamos y hasta hicimos el ángel.
Las hojas nos han permitido también trabajar el trazo vertical, y lo hemos hecho de varias formas, con pincel y agua en la pizarra, con rotulador en papel continuo...
Cómo veis el otoño nos ha dado mucho de sí y gracias a todas las aportaciones familiares, hemos aprendido muchas cosas.
Al leerla hemos descubierto que era de La Castañera y de sus amigas. Por un lado nos daban la bienvenida al colegio y nos contaban que todos los años solían venir al cole a traernos una sorpresa. La visita...será mañana... ¡qué nervios!
Pero...¿quiénes son las castañeras?
Para entenderlo mejor, la profe nos ha contado algunas cosas. Hablamos sobre las castañas. Algunos habíamos comido ya y sabíamos qué eran, pero...a todos nos sorprendió una "cosa" que trajo Ainhoa hace unos días a clase que tenía pinchitos.
Las castañas tienen muchas vitaminas. Normalmente las comemos crudas o asadas, pero también se pueden hacer recetas de cocina con ellas ¿Sabéis que se pueden hacer salsas, postres y galletas con castañas?
Además buscamos en Internet fotos para ver cómo es el árbol y el fruto.
Hoy hemos leído un cuento muy chulo.
Había una vez una viejecita que vivía en una casa del bosque. Era la castañera. Llevaba siempre una falda muy larga que le llegaba hasta los pies, un pañuelo en la cabeza y una cesta en la mano. Cuando comenzaba a hacer frío iba por el bosque recogiendo castañas.
Un día vio que había muchas y empezó a recogerlas.
- Castaña… a la cesta! – decía muy contenta la viejecita.
Cuando tuvo la cesta bien llena, se fue al pueblo, para montar su puesto en el mercado y encendió el fuego para poder asar las castañas. Pero, …
-¡Ay! ¿ Y las castañas? ¿Dónde están?.
La cesta estaba completamente vacía. No quedaba ni una.
Empezó a llover y entre las gotas que caían al suelo, la castañera vio una castaña que caminaba.
-¿Cómo puede ser?-pensó- ¡Las castañas no caminan!.Pero… ¡si tienen cuernos!
Se dio cuenta que en lugar de castañas había cogido caracoles. Había por todos los sitios: en la silla, en el suelo, en la pared,…
Volvió corriendo al bosque para buscar castañas. Para no equivocarse empezó a cantar la canción:
- “Caracol, caracol, saca los cuernos al sol”
Cuando terminó de cantarla dijo:
-¿No sacáis los cuernos?. Pues entonces sois castañas.
Y esta vez no se equivocó, volvió al pueblo muy contenta con la cesta llena y empezó a asarlas, mientras gritaba:
-Castañas! ¡Castañas bien asadas, calentitas y sanas!
Y los niños que salían de la escuela, fueron corriendo y todas las castañas se comieron.
Nos ha encantado el cuento, y en una de las hojas hemos visto que la castañera llevaba unos papeles donde metía las castañas... ¿qué era ese "cucurucho"?
Resulta que cuando las castañeras y castañeros venden las castañas las meten en bolsitas de papel, o cucuruchos de papel de periódico. Y también utilizan una rasera para sacarlas, porque no las pueden coger con las manos, porque queman mucho.
También hemos visto un vídeo de una historia en la que aparece un gigante.
Y también nos hemos aprendido una canción para cantársela mañana como agradecimiento por su visita. Además iremos con la pulsera que nos hemos preparado estos días, para que vean lo bonita qué es.
Queda poco para cambiar de estación, y aunque este otoño ha sido corto nos ha dado tiempo de crear con las hojas que hemos cogido en el recreo.
Hace unas semanas en clase Laura nos preguntó que podíamos hacer con las hojas de otoño.
- Pues podemos hacer el ángel, como en la nieve (tirados en el suelo).
- Podemos hacer un árbol.
- Pegarlas en nuestro árbol de los cuentos.
Pero la profe la pregunta nos la hacía en otro sentido.
Pegó con blu tack (esa plasti azul que nos gusta tanto y que Laura utiliza para todo) una hoja a la pizarra. Y nos pidió pensáramos en que la podíamos convertir.
- Si le haces pelos y le pones piernas, parece un monstruo de hoja.
- Pero no tiene ojos.
- Pues se los pintamos.
- Pero ¿cómo vamos a pintar en una hoja?
- Pues probamos.
- Y si no, le ponemos gomets.
Ahora ya sabemos que los rotuladores pintan sobre las hojas y que los gomets también se pegan.
Y comenzamos a imaginar en que se podían convertir las hojas: en hadas, en mariposas, en personas, animales...
Este fue el resultado de nuestro trabajo (podéis pasar el ratón sobre las imágenes para que la lupa amplíe la zona y podáis ver mejor nuestras creaciones y nuestras sonrisas).