26 de mayo de 2017

¿Qué vamos a hacer con todo eso?

Esa fue la pregunta que le hicimos a Laura cuando nos enseñó esto:


- Hay un calcetín.
- Y eso son piedrecitas.
- También hay ojos.
- Y unas gomas de pelo de las pequeñas.
- Eso es comida de conejos.
- A ver, lee lo que pone.

(cama natural 100%)

- Es la cama de los conejos.
- Yo puse de eso para mi hámster y dormía calentito.
- Y mira, por detrás hay banderas. 
- Ahí está la de Rumanía.
- Eso es porque es cama para hámster de todos los países.
- Pero esas piedras, igual son para crecer una hierba de gatos.
- Entonces, ¿qué vamos a hacer con todo eso?

Poco a poco fuimos descubriendo las cosas que no conocíamos.

Las piedrecitas eran semillas de malta, la hierba que comen los gatos.
La cama de los conejos era serrín y al tocarla y olerla nos dimos cuenta que era madera, madera finita a trocitos. Y aparecían banderas en el envoltorio porque la descripción del producto estaba escrita en varios idiomas.

Y así ,paso a paso fue explicándonos cómo íbamos a utilizar cada uno de los materiales.

Laura solo había metido en el calcetín las semillas y el serrín y había hecho un nudo. Y el resultado, nos sorprendió tanto... 

- ¡Pero si es un muñeco!

Lo que no esperábamos es que al pegar un pellizquito y poner una goma, aparecía lo que podía ser una nariz.


- Mira, ¡¡ponle esos ojos!!


Cuando nos recordó que eran semillas lo que había metido...

- Y si lo regamos, ¡le va a salir pelo verde!
- ¿Y nos vamos a hacer uno para cada uno?

¡¿Cómo no nos íbamos a hacer uno para cada uno?!

Y llegó el momento de ponernos manos a la obra.




Cómo veis, quedaron muy graciosos. Cada uno lo hicimos de diferente: mas gorditos, mas estirados, apepinados, pequeños, grandes...


La boca la dejamos pendiente para otro día.

Al día siguiente de realizar esta actividad, lo primero que hicimos al llegar a clase fue correr a ver si ya tenían pelo. ¡¡Pero seguían calvos!!

Tuvimos que esperar unos días más, para ver los primeros "pelitos", y qué gracia nos hizo.

Lo hemos regado un poquito cada día, mojándole la parte superior (hasta los ojos mas o menos y dejándolo en una zona con luz pero que no le de el sol directamente.

Hemos visto como iba creciendo su pelo, como aparecían también algunas raíces.

Tras ponerle una boca (que hemos hecho con un trocito de limpiapipas y que cada uno ha moldeado como ha querido), este ha sido el fantástico resultado de nuestros cespinos / búho / salchicha... que cada uno lo hemos llamado de una manera diferente y hasta hemos utilizado nuestros nombres.



¿A que han quedado chulísimos?

Y hoy, por fin nos los hemos llevado a casa, que estábamos deseando hacerlo para enseñárselos a nuestros papás.

Acher y Pitufín 
Melania y Asier

Germán y Cespino


Aitana y Ada
Samuel y Cespino

Alonso y Anceme

Francisco y Salchicha

Héctor y Cespinillo

Asier y Asier

Inés y Aitana

Miguel y Miguel Díaz Diestro

Marta y Carmen

Ada y Aitana

Alba y Pitufina

Sebástian y Cespinillo

Pablo y Búho

Andrei y Salchicha

Y ahora, os proponemos algo. A nuestros cespinos el pelo les seguirá creciendo, y esto nos puede dar mucho juego para hacerles peinados diferentes.

¿Qué os parece si compartimos esas fotografías? Podéis mandars¡las al correo de la profe.

Comienza Laura, que ella también se ha hecho uno y se llama Cespinín.







2 comentarios:

  1. Que bonito! Les ha quedado genial! Muy original :-)

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  2. Una idea estupenda, yo la he hecho alguna vez y los niños disfrutan un montón con la experiencia. Un saludo

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