Hace ya unos días llegó el momento de despedirnos de Gastón.
Teníamos que preparar el paquete para mandarlo a su nuevo destino: el CEIP Ferroviario de Ciudad Real.
Pensamos de qué manera lo haríamos llegar.
- Pues lo llevamos.
- O vienen a buscarlo aquí al cole.
- Pero está lejos.
- Lo lleva un cartero.
Como efectivamente, Ciudad Real estaba un poco lejos, teníamos que preparar todo para hacer el envío.
Repasamos todas las cosas que iban dentro de su cajita: el cable de cargar, las instrucciones, el casco y... ¡Gastón!.
Era muy importante meter todo, ya que si alguna cosa se quedaba en nuestra clase los demás niños no iban a poder usarlo.
Tras eso cerramos la cajita con celo y la protegimos con papel de burbujas.
- ¿Y eso qué es?
- Son burbujitas.
- Que explotan.
Y la profe nos enseñó una hoja muy grande, que tocamos con mucha curiosidad. Y envolvió a Gastón.
Como veis nuestras caras estaban un poco tristes, tristes por despedirnos de él, pero muy contentos por haberle conocido, haber aprendido muchas cosas con él y haber jugado mucho.
Habíamos preparado una carta a los nuevos destinatarios con nuestra foto y nuestras firmas, para que al recibir el paquete se llevaran una sorpresa.
Todos los sobres o paquetes tienen que llevar dos cosas importantes. Por un lado los datos de la persona a la que va dirigido, pero también los datos de la persona que manda el paquete.

Así que la escribimos y recordamos todo el recorrido que iba a hacer Gastón hasta llegar allí.
Gastón tenía un largo viaje por delante, que comenzó cuando la profe se lo llevó en su coche camino a la oficina de paquetería.
HASTA SIEMPRE GASTÓN, NUNCA TE OLVIDAREMOS.
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